domingo, 27 de enero de 2008

FRONTERAS, BANDERAS Y OTRAS INMUNDICIAS

El desarrollo de la ciencia en los últimos años nos ha dado, entre muchas otras cosas, la siguiente afirmación: todos los seres humanos somos iguales. Es decir, todos pertenecemos a la misma especie, Homo Sapiens Sapiens, y poseemos casi exactamente el mismo código genético. Delante de esta evidencia ¿Por qué nos esforzamos en poner fronteras y banderas de por medio que lo único que pretenden es diferenciarnos?

Las fronteras y las banderas sólo son un negocio que enfrenta a los pueblos. Desde que el mundo es mundo estas invenciones sociales lo único que han conseguido es crear una estúpida rivalidad, la cual ha ido evolucionando en odio, y que finalmente se ha traducido en invasiones, bombas, guerras, y como no, muertos, muchos muertos...

¿No seria hora ya de dejar el “esto es mío” y el “esto es tuyo”? Mi nación, tu nación; mi lengua, tu lengua; yo aquí y tu allí… ¿Por qué demonios no podemos vivir todos juntos y en paz, si en efecto, todos somos iguales?

Sé de antemano que muchos de los que leáis ese artículo no vais ha estar de acuerdo con mi opinión, y tampoco lo pretendo, pero ¿No seria hora ya de dejarnos de mirar el ombligo (lo que algunos llaman “defender lo que es nuestro”) y darnos cuenta de que no estamos solos en este planeta? Es más ¿No seria hora de darnos cuenta que este planeta no nos pertenece, y que no tenemos derecho a repartírnoslo en pedacitos?



Dadme la razón, o quitádmela, pero aportad vuestra opinión. De esta manera podemos abrir un pequeño debate, y así animar a la gente que entre al blog a decir la suya. Patriotas, nacionalistas, anarquistas, comunistas, escépticos, gente de ideología varia, os esperamos para que expreséis vuestras ideas y compartáis vuestras inquietudes.


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Marc! primero decirte que me ha gustado como has planteado el tema...preguntas que todos, en algun momento nos hacemos, y que deberíamos intentar responder.

Y en segundo lugar...mi teoria es que si, todos somos iguales, todos tendríamos que tener los mismos derechos, las mismas oprtunidades, la misma dignidad...por eso, delante tanta barbarie, tanta opressión, tanta tortura llego a la conclusión que no estamos haciendo bien las cosas, para nada. Y hay que cambiarlas..y aqui ya entra la politica, la filosofia, y el sentimiento nacional, o no, que cada uno tengamos.

Yo defiendo mi tierra, pero no porque sea mia, sino porque es donde he nacido, la quiero y la respeto. ´No existirian fronteras si el de al lado se quisiera apoderar de ella, maltractarla y destruirla. Claro esta que seria mucho más bonito vivir en un mundo de paz y tolerancia, pero no existe, así que tenemos que partir de lo que tenemos. Y lo que tenemos es que aunque tengamos un 99,9% del codigo genetico igual...somos diferentes, que no quiere decir mejores, pero no podemos obviar la cultura, la lengua, las tradiciones o la historia. Yo no quiero pisar a nadie, pero no voy a permitir que me pisen por pensar diferente. Y ultimamente he comprobado que la tolerancia esta en peligro de extinción. Defiendo mi bandera con las palabras, y creo que es la única manera de hacerlo..ningún territorio vale una sola gota de sangre.

Nací nacionalista...peró el tiempo, y la historia me estan haciendo independentista.

Moderador dijo...

Primero de todo, felicito a Marc por abrir este tema, que seguro que dará mucho juego.

Ahora viene mi opinión:
En primer lugar, no podría estar más de acuerdo contigo, Marc, de hecho, pronto publicaré un artículo en el blog argumentando por qué opino igual que tú.

En segundo lugar, quisiera contestar a diurf.
Disculpa que sea tan directo, pero creo que te contradices. Si crees que todos somos iguales en un principio, que todos nos merecemos las mismas oportunidades, ¿Por qué te empeñas en "defender" (me gustaría más llamarlo "apartar") una tierra que, como dice bien Marc, no nos pertenece? ¿Acaso tu tierra es mejor que la de al lado? ¿Por qué?
Lo que yo creo es que, y perdóname si soy impertinente, eres una víctima más de las estrategias de los poderosos, de los que tienen interés en que tu defiendas (separes) tu tierra de las otras y, así, entre otras cosas, ser más manipulable, a partir de ese gran invento de la humanidad que es la CULTURA.

Disculpa si he sido contundente, pero creo que esto es así: o nos apartamos de las "comeduras de coco" (religiones, nacionalismos, equipos de fútbol...) o nos pasaremos la vida discutiendo o... matando (¿o acaso no vienen todas las guerras de las "comeduras de coco" por el estilo?).

Espero que el tema se siga debatiendo, creo que todos tenemos algo que decir.

PD: Pronto me dedicaré a escribir artículos. De momento os cedo el turno y yo me dedicaré más a lo que es el diseño. En un par de meses, apeoximadamente, tendremos la versión definitiva de la web y empezaremos a promocionarla.

¡HASTA PRONTO!

Anónimo dijo...

Hola!

Te contestaré..mi tierra, que de hecho no es mia, sino a la que pertenezco, no es mejor que la de al lado, ni que ninguna otra, por eso la defiendo, porque ha sido maltratada y tratada como inferior durante siglos y siglos. Quiero que llegue a ser considerada igual y merecedora de un respeto como qualquier otra, y siento la necesidad de expresarlo.
Quiero creer que los que estan "arriba" no todos estan corrompidos por el poder, aunque no te negaré que me cuesta, y quiero pensar que hay alguien que lucha por un reconocimiento de nuestra cultura, palabra en la que creo mucho. Somos iguales como humanos, y diferentes como nación...ni mejores ni peores, respetando siempre a las demás, incluso que mucho interés por conocerlas. No se trata de poner más fronteras, sino de que llegue el momento en que sea respete que dentro de un estado, hay diferentes nacione, y eso aun no ocurre.


P.D me gusta el debate que se esta creando...creo que hacen falta más opiniones!...animaros!

Moderador dijo...

Diurf, me gustaría planterate una pregunta:
¿Si en vez de haber nacido en la tierra a la que dices que perteneces (con su cultura y todo lo que conlleva) hubieras nacido en una de las tierras que tú señalas como que tienen un respeto por la parte de arriba (a diferencia de la tuya, y por lo tanto, una tierra a la que tratan mejor), seguirías pensando igual?
Es decir, si hubieras nacido en "la tierra de al lado", con otra cultura, seguirías defendiendo tus ideales patrióticos?
Yo creo que deberías replanteártelo, porque veo que el hecho de ser de un lugar determinado condiciona tú manera de pensar.

PD: Ánimo gente, si solo somos tres NO creceremos...

Anónimo dijo...

I si la evolución del hombre no hubiera sido como fue...donde estaríamos..

Seguramente no, seguramente no pensaría igual...pero el caso es que vivio donde vivo, i he nacido aquí...i si, en mi caso, ser de donde soy condiciona mi manera de pensar.
Pero si lo mirás bien, hay tantas cosas que condicionan nuestra manera de pensar y que son mucho menos relevante que el país donde venimos. No creo que sea una cosa a obviar...no somos tant neutrales, como para no tener en cuenta nuestra procedencia, almenos yo.


Eso...haber quiíen más da su opinión!!

otraversion dijo...

¡Hola, amigos! Gracias por invitarme a participar en vuestro blog. Me gusta cómo habéis empezado VIDASCENSURADAS.

Habláis de OTRA VISION DEL MUNDO. Me gustaría contaros mi experiencia en estos últimos años, pues tiene relación con la aberrante manipulación informativa de prácticamente todos los medios de comunicación y el intento de hacer llegar A LA GENTE DE LA CALLE una información alternativa.

Hace unos 30 años que me dedico a la venta ambulante por los mercados de artículos de mercería –hilos, botones, agujas,...-.
Las mentiras del 11-S me despertaron de un cierto letargo, y sentí que tenía algo que decir. Me compré un ordenador y empecé a encontrar INFORMACIÓN de verdad. Hice varias revistas, 200 ejemplares de cada una, y las repartía a la gente que –en general- pensaban como yo.

Empezó la guerra de Irak y sentí que me hervía la sangre. Me acordaba de jovencito, por los años 70, cuando entré en un inofesivo grupo de “amigos del tercer mundo” y entre varios ensayábamos canciones contra la guerra del Vietnam, que pensábamos cantar por las Ramblas de Barcelona. Antes de perfeccionarlas, se acabó la guerra.

Esta vez, pensaba, me pilla en un buen momento, separado, solo, un poco aburrido y con una “red de redes” maravillosa si escoges bien tus aliados. Y empecé con una huelga –una semana-, durante la cual montaba mi parada sin el género, con un cartel
“NO A LAS GUERRAS” y muchos papeles sacados de Internet, con un letrero “Internet a la calle”. Me sentía un intermediario entre el mundo virtual de Internet y el mundo real de la calle.

Desde entonces, he conservado el cartel y un pequeño espacio en mi parada con algunos libros que encuentro interesantes y la información de Internet (básicamente la recojo de “rebelion.org”). Además, cada mes edito un tríptico –se puede doblar y guardar en el bolsillo, desplegarlo en el metro, en la cola del autobús, en la peluquería,...- con algún tema que me ha impactado, o con algún tema propio, de vez en cuando.

La respuesta de la gente ha sido buena. Mi parada de mercería no es muy rentable económicamente, pero me satisface muchísimo poder decir LO QUE QUIERO –con matices, pues a veces me autocensuro-. Y, lo más importante, LLEGA DE VERDAD A LA GENTE DE LA CALLE. Pasa mucha gente por mi parada, la mayoría mujeres y bastantes abuelas analfabetas que se quedan el papel para que se lo lean sus hijos.

Desde el principio, mi idea -con la euforia de las masivas marchas contra la guerra- era estimular la creación de UNA RED DE INFORMACIÓN ALTERNATIVA QUE FUNCIONARA POR LOS MERCADOS. Una hoja o tríptico quincenal o mensual, que llegara con regularidad a todos los mercados de la comarca,... o del país. Que denunciara con prontitud, y con un LENGUAJE LLANO Y SENCILLO, pero al mismo tiempo RADICAL –ir a la raiz de los problemas- las mentiras de los medios. Tal vez una página web o un blog podría ser el instrumento donde la gente hiciéramos llegar nuestras propuestas, se votara y se eligiera el artículo a repartir. Una red de voluntarios para la distribución, autofinanciación para pagar los gastos de impresión,...

Pensaba en los mercados porque es donde yo me muevo, pero también en distribuir la hoja contrainformativa por las escuelas, los bares, las bibliotecas, los parques,... Soñaba con algo que UNIERA A LA GENTE DE LA CALLE, por encima de partidos políticos o nacionalismos, etc. Y lo sigo soñando.

Hay muchas cosas que no entiendo, pero cada vez más desconfío de las cosas que nos dividen –y debilitan- y pongo mi esperanza en lo que nos une –y nos fortalece-.

Estoy preparando el tríptico de febrero, y a continuación os copio un artículo que tiene bastante que ver con vuestras colaboraciones.
¿Quién cabe en el mundo?
CARLOS FERNÁNDEZ LIRIA
Si nuestros sistemas políticos fueran lo que dicen ser, en todos los parlamentos se estaría discutiendo ahora una gráfica elaborada por Mathis Wackernagel, investigador del Global Footprint Network (California). Pero no parece que el asunto haya llamado demasiado la atención. Y sin embargo, la gráfica resulta demoledora para las más firmes certezas de nuestra clase política y, por supuesto, para los criterios más evidentes de los votantes. Sobre todo, en un mundo político en el que izquierda y derecha se llenan la boca con los objetivos del “desarrollo sostenible”.
La cosa es bien sencilla. El eje vertical representa el Índice de Desarrollo Humano (IDH), elaborado por Naciones Unidas para medir las condiciones de vida de los ciudadanos tomando como indicadores la esperanza de vida al nacer, el nivel educativo y el PIB per cápita. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) considera el IDH “alto” cuando es igual o superior a 0’8, estableciendo que, en caso contrario, los países no están “suficientemente desarrollados”. En el eje horizontal se mide la cantidad de planetas Tierra que sería preciso utilizar en el caso de que se generalizara a todo el mundo el nivel de consumo de un país dado. Wackernagel y su equipo hicieron los cálculos para 93 países entre 1975 y 2003. Los resultados son estremecedores y sorprendentes. Si, por ejemplo, se llegara a generalizar el estilo de vida de Burundi, nos sobraría aún más de la mitad del planeta. Pero Burundi está muy por debajo del nivel satisfactorio de desarrollo (0’3 de IDH). En cambio, Reino Unido, por ejemplo, tiene un excelente IDH. El problema es que, para conseguirlo, necesita consumir tantos recursos que, si su estilo de vida se generalizase, nos harían falta tres planetas Tierra. EEUU tiene también buena nota en desarrollo humano; pero su “huella ecológica” es tal que harían falta más de cinco planetas para generalizar su estilo de vida.
Repasando el resto de los 93 países, se comprende que hay motivos para que el trabajo de Wackernagel se titule El mundo suspende en desarrollo sostenible. Como no hay más que un planeta Tierra, es obvio que sólo los países que se sitúen en el área coloreada de la gráfica (por encima de un 0’8 en IDH, sin sobrepasar el número 1 de planetas disponibles) tienen un desarrollo sostenible. Sólo los países comprendidos en esa área serían un modelo político a imitar, al menos para aquellos políticos que quieran conservar el mundo a medio plazo o que no estén dispuestos a defender su derecho (¿quizás racial, divino o histórico?) a vivir indefinidamente muy por encima del resto del mundo.
Ahora bien, ocurre que el área en cuestión está prácticamente vacía. Hay un solo país en el mundo que –por ahora al menos– tiene un desarrollo aceptable y sostenible a la vez: Cuba.
La cosa, por supuesto, da mucho que pensar. Para empezar porque es fácil advertir que la mayor parte de los balseros cubanos huyeron y huyen del país buscando ese otro nivel de consumo que no puede ser generalizado sin destruir el planeta, es decir, reivindicando su derecho a ser tan globalmente irresponsables, criminales y suicidas como lo somos los consumidores estadounidenses o europeos. Tendríamos muy poca vergüenza, desde luego, si condenásemos la pretensión de los demás de imitar el modo como devoramos impunemente el planeta. Pero se reconocerá que la imagen mediática del asunto cambia de forma radical: de lo que realmente huyen es del consumo responsable en busca del Paraíso del consumo suicida y, por intereses estratégicos de acoso a Cuba, se les recibe como héroes de la Libertad en vez de cerrarles las puertas como se hace con quienes huyen de la miseria, por ejemplo, de Burundi (a quienes se trata como una plaga de la que hay que protegerse).
A nivel general, la cosa es mucho más interesante. Es muy significativo que el único país sostenible del mundo sea un país socialista. Suele ser un lugar común entre los economistas que el socialismo resultó ruinoso e ineficaz desde un punto de vista económico. Sorprende que, en un mundo como éste, la falta de competitividad pueda aún considerarse una acusación de peso. En términos de desarrollo sostenible, la economía socialista cubana parece ser máximamente competitiva. En términos de desarrollo suicida, no cabe duda, el capitalismo lo es mucho más.
El mayor reproche que se puede hacer al sistema capitalista es, precisamente, que es incapaz de detenerse e incapaz incluso de ralentizar la marcha. El capitalismo es un sistema preso de su propio impulso. El economista J. K. Galbraith decía que “entre los muchos modelos de lo que debería ser una buena sociedad, nadie ha propuesto jamás la rueda de la ardilla”. Sin embargo, nos encontramos con que, aunque nadie lo haya propuesto, este absurdo parece haberse impuesto de hecho: en el capitalismo cada uno trata de imponerse a la competencia aumentando su productividad para no perder mercado pero, al encontrarse todos en la misma carrera, no llega nunca el momento en que pueda detenerse este aumento ininterrumpidamente creciente del ritmo y la consiguiente dilapidación de recursos.
Ante esta dinámica absurda, debemos exigir el derecho a pararnos. No podemos permitir que nuestros ministros de Economía nos sigan convenciendo de que “crecer” por debajo del 2 ó 3% es catastrófico, y no podemos permitir que nuestros políticos sigan proponiendo como solución a los países pobres que imiten a los ricos. Es materialmente imposible. El planeta no da para tanto. Cuando proponen ese modelo saben que, en realidad, están defendiendo algo muy distinto: que nos encerremos en fortalezas, protegidos por vallas cada vez más altas, donde poder literalmente devorar el planeta sin que nadie nos moleste ni nos imite. Es nuestra solución final, un nuevo Auschwitz invertido en el que en lugar de encerrar a las víctimas, nos encerramos nosotros a salvo del arma de destrucción masiva más potente de la historia: el sistema económico internacional.
Carlos Fernández Liria es profesor titular de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid

Moderador dijo...

Gracias OtraVersión.

La verdad es que, después de conocerte (un primer contacto me bastó), esperaba una intervención tuya de este tipo.
Me alegra saber que te interesa colaborar en esta causa común (espero que cada vez sea más "COMÚN")y más, aún, aportando una información que difícilmente encontremos en cualquier medio de comunicación. Es de agradecer que personas como tú (permíteme que te tutee) tengan estas inquietudes e intenten educar a una sociedad mal educada (altamente capitalista y, por tanto, siguiendo la ley del "¿Qué me das a cambio?") contrarestando con una función de las llamadas "por amor al arte" (muchos deberíamos aprender que se puede compartir, gratis, y sobretodo si nos referimos a la información).
Por tanto, empezando por admirar tu iniciativa y acabando por admirar la información (y su calidad) que haces circular, te doy la bienvenida a este blog, esperando que te animes a colaborar el máximo que puedas, ya que JUNTOS y ACTIVOS conseguiremos ser cada día más. Otra versión es posible. Gracias.

PD: Veo que has colgado un artículo en un comentario. Sería preferible que lo colgaras en el apartado de artículos, ya que es más cómodo para ti y no pasa tan desapercibido como en un comentario. No sé si es porque no sabes como va o porque realmente no tienes la opción de hacerlo desde tu cuenta. Si tienes alguna duda sobre cómo colgar un artículo en el apartado de artículos, escríbeme a laorejaderuben@hotmail.com, y lo más pronto posible te explicaré cómo hacerlo. Para empezar, hazte una cuenta en gmail (es la cuenta de google) y luego ponte en contacto conmigo, yo te invitaré y ya podrás escribir directamente al blog.
Me despido no sin antes agradecer tu colaboración (de verdad, es muy interesante lo que haces y lo que dices) y esperar pronto noticias tuyas.
¡Bienvenido a "VIDASCENSURADAS"!

jon juarez dijo...

El mestizaje enriquece siempre que se recuerden las culturas de origen, de otra forma lo que se produce es clonación y variedad homogénea. Nunca he sentido el color de una bandera, me resulta bruto y absurdo, pero cada vez que piso la tierra, arrastro una porción de ella que me guardo tras la lengüeta. Esa es mi patria, mi nación, la propia y única percepción de lo que me rodea. El día que todos seamos iguales, para mí al menos, no merecerá la pena ser nacido.

jon juarez dijo...

El mestizaje enriquece siempre que se recuerden las culturas de origen, de otra forma lo que se produce es clonación y variedad homogénea. Nunca he sentido el color de una bandera, me resulta bruto y absurdo, pero cada vez que piso la tierra, arrastro una porción de ella que me guardo tras la lengüeta. Esa es mi patria, mi nación, la propia y única percepción de lo que me rodea. El día que todos seamos iguales, para mí al menos, no merecerá la pena ser nacido. Creo que se tiende a confundir la igualdad de derechos con la igualdad como personas.